Ancud
Continúan las repercusiones por deceso de funcionario del Hospital de Ancud
Continúan las repercusiones por la situación denunciada por el personal del Hospital de Ancud que han acusado abandono de quien fuera su colega de labores
Continúan las repercusiones por la situación denunciada por el personal del Hospital de Ancud que han acusado abandono de quien fuera su colega de labores, Homer Israel Garrido Jara, quien falleció el reciente fin de semana luego de un grave cuadro de depresión.
Como hemos informado, se apunta al propio establecimiento hospitalario y a la red primaria de salud como los entes que no proporcionaron las intervenciones que el profesional requería, como lo expresó Caterina Oyarzo, de la FENATS nacional con Base en Ancud, quien destacó que no existen protocolos claros para la atención de los problemas de salud mental.
Un testimonio similar expresó la funcionaria Marcela Caro quien también destacó que no hubo la respuesta adecuada al problema severo que aquejaba a Homer Garrido la semana pasada.
En el Hospital de Ancud de Ancud se ha conformado una organización multigremial, la que ha sido convocada por la dirección para abordar esta delicada temática, la que va a analizar todas las aristas con el objetivo de buscar mejoras en la atención de los problemas de salud mental.
Han sido numerosas las muestras de adhesión y solidaridad que se han manifestado en apoyo a los funcionarios del Hospital de Ancud que han dado a conocer los problemas que aquejaron a su compañero de trabajo, los que no fueron recepcionados debidamente por los estamentos competentes, según han denunciado.
El Movimiento por una Salud Digna para Chiloé adhirió al dolor de los funcionarios por el fallecimiento de Homer Israel Garrido Jara, sumándose al reclamo por la falta de atención oportuna y pertinente del funcionarlo, quien necesitaba y así lo había solicitado, el apoyo por parte de la institución donde laboraba y de parte del Servicio de Salud.
El movimiento señala que creen en la importancia de que la institucionalidad sanitaria vele por cada uno de los vecinos, especialmente por quienes día a día se ven expuestos a situaciones de estrés mental y emocional, como son en este caso los trabajadores de la Salud y que deben existir protocolos y acciones que sean suficientes para el cuidado de su bienestar emocional.
El movimiento ciudadano se manifestó vigilante en cuanto a las medidas investigativas, preventivas y de mejora concretas que puedan determinarse para proteger a los trabajadores de la Salud en cuanto a la protección de su bienestar mental.
Asimismo, la Fenpruss Ancud, junto a diversos otros gremios, advirtió que esta tragedia no es un hecho aislado, sino el resultado de un sistema que ha sido indolente con la salud mental de quienes sostienen la atención sanitaria en Chiloé.
Es así que la dirigenta nacional y presidenta de Fenpruss Ancud, Pamela Araneda, entregó una carta a la ministra de Salud, solicitando la intervención urgente del MINSAL, con la entrega de recursos inmediatos y medidas vinculantes para garantizar una real prevención de riesgos psicosociales.
Fenpruss Ancud señaló que las y los trabajadores de la salud se sienten en un estado de total desprotección porque se les exige compromiso y responsabilidad, pero se vulnera su bienestar físico y mental día a día, sin garantías ni cuidados adecuados.
Desde el ámbito político también hubo repercusiones ya que se ha enviado un oficio al ministerio de Salud y al Servicio de Salud Chiloé para que indague este caso, el que no puede pasar inadvertido, dada su gravedad.
Así lo indicó el diputado Mauro González quien manifestó que estos hechos han causado la preocupación del gremio de Técnicos Paramédicos que desde su directiva nacional se ha expresado profundamente consternado por lo sucedido.
Por ello es que se está requiriendo de respuestas reales y certeras a las demandas de los funcionarios, expresó el parlamentario.
En resumen, se confirmó el envío de este oficio desde la Cámara de Diputados al MINSAL y al Servicio de Salud de Chiloé
Ana Carvallo
20 noviembre, 2025 at 4:44 pm
Estimad@s dirigentes gremiales, políticos y autoridades, les hago presente que dentro de quienes representan hoy esta tragedia hay quienes denotan, se burlan y comentan la salud mental de los funcionarios pertenecientes a la red de hospitales del servicio de salud chiloe con palabras y frases como Allí viene la Loca, la borracha esa (porque producto de algunos medicamentos hay temblores en extremidades), soltaron a los locos así que hay andar con cuidado, o simple y llanamente «tiene problemas» no son palabras al voleo, lo sufrí y viví en Hospital de Quellon, hoy tengo un complicado estado de salud con invalidez psicológica producto de la enfermedad profesional provocada por mi empleador desde el año 2020 y veo con horror como se siguen sucediendo casos y ha votado una vida de un funcionario de este servicio de salud, me adhiero al dolor de sus seres queridos, hoy en mi control ACHS hice mención de lo sucedido, tuve en este periodo que trabajé en Hospital de Quellon 2 intentos de suicidio, se lo que se siente cuando el sufrimiento no te muestra más salidas.
Ojalá existan medidas efectivas, más humanidad, conciencia real del daño, justicia y para quienes están transitando una situación tan dolorosa acompañamiento real y luces de esperanza y reparación.
Díaz Ampuero
21 noviembre, 2025 at 11:25 am
En casa de herrero, cuchillo de palo.
Así vivimos miles de trabajadores de la salud en Chile: atendiendo, conteniendo, salvando vidas y sosteniendo comunidades completas… mientras en silencio cargamos depresiones profundas, angustias constantes e incluso ideas de morir.
Y aun así, seguimos funcionando como “zombies”, aparentando normalidad ante nuestras familias, amigos y “compañeros” de trabajo.
Pero hoy quiero hablar de una realidad que se intenta ocultar:
el acoso laboral sistemático, transversal y normalizado dentro de hospitales, CESFAM y distintas instituciones públicas.
¿Hasta cuándo vamos a seguir fingiendo que no existe?
¿Acaso el maltrato entre colegas no es una forma de violencia silenciosa, pero sostenida y devastadora?
La verdad es incómoda:
el acoso reiterado, la ley del hielo, las burlas, el cuestionamiento constante del trabajo de otros y las alianzas para destruir la labor de un compañero se han normalizado al punto de considerarse parte “natural” del ambiente laboral.
Y eso está destruyendo a los trabajadores desde adentro.
A esto se suma algo aún más doloroso:
el silencio de los sindicatos y la falta de apoyo real cuando un trabajador es acosado, presionado o derechamente desvinculado.
Ese silencio, esa pasividad disfrazada de neutralidad, duele como una espada.
Un trabajador en crisis queda solo, confundido, vulnerado, sin saber qué firmar, qué hacer ni a quién acudir.
¿De qué sirve un sindicato que calla frente al abuso?
¿De qué sirve una representación que solo se activa cuando conviene políticamente?
Lo más triste es que esta realidad no solo pertenece al mundo de la salud.
Este patrón se repite en educación, servicios municipales, retail, instituciones públicas y privadas, oficinas y faenas.
Se tolera, se minimiza, se encubre.
Y quienes deberían proteger y denunciar terminan siendo cómplices por omisión.
Como ex funcionaria pública, denuncio abiertamente que el actual alcalde de Ancud y el Secretario de la Corporación Municipal ocupan cargos que no se condicen con los valores, deberes ni humanidad que una autoridad debiera representar.
Bajo sus gestiones, numerosos funcionarios han sido sometidos a presiones indebidas, sumarios arbitrarios y evaluaciones unilaterales que destruyen vidas.
Parecen supervisores, pero actúan como jueces.
Emitir juicios sin humanidad es fácil cuando se olvida que detrás de cada nombre hay personas, familias, hijos, cuentas que pagar y una vida que sostener.
Esta cultura laboral ha creado bandos: los “buenos” y los “malos”.
Pero no nos engañemos:
el que calla mientras otro es acosado, también es parte del problema.
Y justamente por eso hablo hoy.
Ya no basta con discursos públicos, con frases hechas ni con fotos sonrientes para redes sociales.
La salud mental de los trabajadores se está destruyendo mientras las instituciones responsables prefieren mirar hacia otro lado.
Es momento de romper definitivamente el silencio.
Dejar de normalizar lo inaceptable.
Hablar, denunciar, apoyar al que sufre.
Porque lo que hoy le pasa a un compañero, mañana te puede pasar a ti.
Este problema no es de un sector.
No es de un cargo.
Es un problema país.
Y mientras sigamos tolerándolo,
la violencia laboral seguirá enfermando a Chile en silencio.